El Hospital de Ciudad Real incorpora un dermatoscopio digital para la detección precoz del melanoma

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El Servicio de Dermatología del Hospital General Universitario de Ciudad Real cuenta con un nuevo dermatoscopio digital destinado al seguimiento de las personas con mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel. El equipo, de última generación, permite detectar el melanoma en fases tempranas, cuando aún no presenta signos evidentes y el pronóstico del paciente es más favorable.

La dermatoscopia digital es una técnica no invasiva que analiza las lesiones cutáneas y facilita la identificación precoz de las potencialmente malignas. Más allá del melanoma, resulta útil en el diagnóstico de otros tumores de piel, como el carcinoma basocelular o el espinocelular.

El principal reto en estos pacientes es el seguimiento. Muchos presentan decenas de lunares que van cambiando de forma progresiva, y la exploración convencional difícilmente permite mantenerlos todos bajo control durante el tiempo que tarda una lesión en volverse maligna. El nuevo dispositivo monitoriza el conjunto de lunares del cuerpo con precisión y adelanta ese diagnóstico.

Adquirido por 80.000 euros, sustituye al equipo instalado en 2010, ya obsoleto y con averías frecuentes.

El sistema integra una cámara clínica y macro de alta resolución, de 50 megapíxeles, y flashes antirreflectantes de xenón con luz blanca y luz polarizada cruzada. Una unidad de captura realiza un barrido automático que localiza todas las lesiones de la piel y las vuelca en un software de clasificación que las muestra en mosaico, las compara con estudios anteriores y controla su evolución mediante herramientas de inteligencia artificial.

Durante la exploración, el paciente se coloca frente a un fondo azul mientras la cámara recorre el cuerpo desde cuatro posiciones —frontal, dorsal y ambos perfiles—. En pocos segundos se genera un mosaico con todas las lesiones detectadas, que el especialista amplía y analiza con el apoyo del software; a cada una se le asigna un código de color según su probabilidad de malignidad.

Cuando una lesión resulta sospechosa, se registra con una cámara dermatoscópica manual y queda vinculada a su imagen clínica. En la siguiente revisión, a los seis meses o al año, el propio sistema advierte de los cambios que haya experimentado.

Su uso se reserva para pacientes con antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, con múltiples nevus —más de 50 o 100 lunares—, con nevus displásicos o que ya han padecido un melanoma. Algunos superan las 150 lesiones cutáneas, lo que hace inviable un control manual; en los casos de bajo riesgo basta con la monitorización clínica habitual. Estos pacientes se atienden los viernes en una consulta monográfica a cargo de las dermatólogas Paloma Zamberk y Laura Martínez.

El equipo se suma a DERCAM, el programa de teledermatología digital que Castilla-La Mancha implantó en 2009 y que acumula más de tres millones de imágenes. La región es la única comunidad autónoma que mantiene el mismo software en todos sus hospitales y centros de salud, con codificación diagnóstica de las imágenes, formato de archivo DICOM y vinculación con la historia clínica.

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