La Federación de Regantes del Alto Guadiana (FERGUALT), encabezada por su presidente, Ángel Bellón, ha sido recibida en el Palacio Provincial por el presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde Menchero. Los representantes de la federación le trasladaron una propuesta de colaboración institucional para impulsar un plan de comunicación, sensibilización y movilización social en defensa de los recursos hídricos del territorio.
La Diputación se muestra dispuesta a estudiar la fórmula de un convenio de colaboración para canalizar su apoyo a las iniciativas propuestas. La posible dotación económica se analizará de cara a los presupuestos de 2027, de acuerdo con las disponibilidades presupuestarias y los procedimientos administrativos correspondientes.
La federación, constituida hace algo más de dos años, agrupa a seis comunidades de usuarios de aguas subterráneas: Campo de Montiel, Campo de Calatrava, Consuegra-Villacañas, Mancha Occidental I, Mancha Occidental II y Lillo-Quintanar. Otras dos comunidades no forman parte de la federación. Su ámbito abarca territorios de las provincias de Ciudad Real, Albacete, Cuenca y Toledo, con una superficie aproximada de 15.500 kilómetros cuadrados, unos 65.000 aprovechamientos y usuarios de distintos usos del agua, y alrededor de 340.000 hectáreas de regadío.
La federación defiende que la movilización no se limite a reclamar más recursos hídricos, sino que contribuya a una propuesta de futuro basada en la regeneración de los acuíferos, la seguridad jurídica de los usuarios legales, la protección ambiental y la compatibilidad entre las necesidades económicas y sociales del territorio y la sostenibilidad de sus recursos. En ese marco, incorpora al debate público medidas de justicia hídrica, la recuperación de los acuíferos y la posibilidad de aportaciones externas de agua o trasvases complementarios.
Los representantes de la federación subrayan que la situación del Alto Guadiana afecta al conjunto de la economía y a la calidad de vida de sus habitantes, y recuerdan el valor ambiental de espacios como las Tablas de Daimiel y las Lagunas de Ruidera, cuya conservación depende del equilibrio de los sistemas hídricos.

