El Acuífero 23 de Ciudad Real registra descensos de hasta 30 metros y un 7,5% de captaciones ya secas

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El Acuífero 23 arrastra un ciclo seco de en torno a once años que ha provocado descensos de hasta casi 30 metros en sus áreas centrales y orientales, con niveles que se sitúan en algunos puntos en mínimos históricos. Es la principal conclusión del estudio hidrogeológico desarrollado en el marco del Proyecto RealWater, que ofrece una fotografía actualizada de la situación de los caudales subterráneos en la provincia.

El trabajo lo impulsa la Diputación de Ciudad Real junto a Aqualia y Emaser, con la participación de la Confederación Hidrográfica del Guadiana y Tragsatec y la colaboración de las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas. Parte de una recopilación de más de 300 trabajos hidrogeológicos y alrededor de 500 columnas geológicas, y analiza la evolución de los niveles piezométricos, las captaciones existentes, la profundidad del agua y, de forma destacada, la transmisibilidad y el coeficiente de almacenamiento del sistema.

Los descensos no son uniformes. En el entorno de las Tablas de Daimiel se constatan bajadas de alrededor de 20 metros respecto a niveles anteriores, mientras que en las zonas centrales y orientales del acuífero la caída alcanza entre 25 y casi 30 metros.

De las cerca de 29.200 captaciones legales analizadas, unas 2.182 aparecen ya secas, un 7,5% del total. De mantenerse la tendencia actual, ese porcentaje podría elevarse hasta el 13% en cinco años y hasta el 17% en el horizonte de 2036.

El problema, sin embargo, va más allá de los pozos completamente secos. Muchas captaciones que todavía tienen agua presentan dificultades para mantener caudales suficientes, lo que obliga a reducir tiempos de riego, alternar turnos o disminuir extracciones. Es una pérdida de capacidad más difícil de cuantificar, pero igualmente significativa.

Los nuevos datos de transmisibilidad —la facilidad con la que el acuífero cede agua a los pozos— apuntan en la misma dirección. En zonas donde históricamente se esperaban valores muy altos, los ensayos actuales arrojan cifras sensiblemente más bajas, lo que confirma la disminución de caudales en determinados puntos y permitirá afinar los modelos matemáticos de gestión del sistema.

Las mayores dificultades se concentran en los espacios entre Tomelloso y Socuéllamos, en el sur de Daimiel y en la periferia del Acuífero 23, donde los descensos tienen consecuencias más inmediatas sobre las captaciones. El Campo de Calatrava, por sus características geológicas, cuenta además con una menor capacidad de recurso que otras zonas centrales.

La existencia de agua en acuíferos más profundos no ofrece una salida sencilla: su explotación resulta compleja y costosa, y las conexiones entre masas de agua pueden afectar al sistema superficial. Las mediciones se apoyan en la red de control de la Confederación en la cuenca alta del Guadiana, una de las más densas de España, que permite extraer tendencias fiables sobre todo en periodos de aguas altas.

El futuro hídrico condiciona a una provincia muy dependiente de la agricultura y de la industria agroalimentaria, con efecto directo sobre el empleo y la actividad productiva. La Diputación trasladará las conclusiones del estudio a las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas, a las organizaciones agrarias y al conjunto de la sociedad, con datos que sitúan ya en un 7,5% las captaciones secas del Acuífero 23.

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